Hoy volví a ver este relato, esta vez en facebook y busqué la fuente, realmente no sé si es fuente o no, pero aquí está el relato relato ¿sirena o ballena?. Creo que nunca antes se me ocurrió comentarlo y ahora, después de releerlo, a parte de machacar a la publicidad agresiva e incluso ofensiva y a los falsos cánones de belleza, lo cual me parece estupendo (1); me he dado cuenta de que puede tener una segunda lectura bastante más preocupante.
Así que aquí empieza mi respuesta:
Si hablamos literalmente, yo prefiero a las ballenas que a las sirenas, me parecen menos estereotipadas, menos exuberantes, más reales y más naturales. Además, dicen que los hombres que sueñan con sirenas, se mean encima. Pero si hablamos metafóricamente, ¿es que hay que elegir? Me explico ¿es necesario irse a los extremos, hace falta elegir entre uno u otro sin posibilidad de una tercera opción?
Hemos dejado claro que la extrema delgadez es insalubre y además, creo que sufrir por un par de tallas es hacerse esclavx de aquello que tanto odiamos algunxs. Pero no me gustaría olvidar que en EEUU, por ejemplo, uno de los países con más visibilidad y que genera más tendencias, si no el que más, la mayor parte de las muertes están directamente relacionadas con la mala alimentación y de ellas, casi su totalidad, con la obesidad; más que a causa de asesinatos, que tanto tememos o que el tabaco, que parece que empezamos a comprender/respetar.
Lo que pretendo decir con todo esto es que la figura óptima no es la esfera, ni el segmento, es la que obtiene el mayor rendimiento de nuestro cuerpo, esto es la que tenemos de forma saludable.
No quiero que busques tu Laurel, ni tu Hardy (el gordo y el flaco), si no que busques tu tú sano. Yo te quiero enterx, te quiero rellenitx e incluso, te quiero gordx; pero te quiero vivx, y quiero que mueras cuando a tu cuerpo le llegue su hora, no cuando le llegue su donut (rosquilla).
Por si los enlaces rotos, os dejo una copia aquí abajo, además de la referencia que hice.
Buenas tardes, pies izquierdos.
Notas: (1) con esto quisiera aclarar que el artículo citado me encanta y que su lectura principal es entre hermosa y alentadora
Si vols llegir “¿Sirena o ballena, es que hay que elegir?” en valencià prem ací
Hace unos días en una ciudad francesa, un cartel con una joven espectacular en el escaparate de un gimnasio decía:
ESTE VERANO ¿QUIERES SER SIRENA O BALLENA?
Dicen que una mujer, cuyas características físicas no han trascendido, respondió a la pregunta publicitaria en estos términos:
« Estimados Srs:
Las ballenas están siempre rodeadas de amigos (delfines, leones marinos, humanos curiosos). Tienen una vida sexual muy activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas a las que amamantan. Se lo pasan bomba con los delfines poniéndose moradas de camarones. Juegan y nadan surcando los mares, conociendo lugares tan maravillosos como La Patagonia, el mar de Barens o los arrecifes de Coral de la Polinesia. Las ballenas cantan muy bien y hasta graban CD’s. Son impresionantes y casi no tienen más depredador que los humanos. Son queridas, defendidas y admiradas por casi todo el mundo.
Las sirenas no existen. Y si existieran harían colas en las consultas de los psicoanalistas argentinos porque tendrían un grave problema de personalidad ’¿mujer o pescado?’ No tienen vida sexual porque matan a los hombres que se acercan a ellas, además por donde?. Así que tampoco tienen hijos. Son bonitas, es verdad, pero solitarias y tristes. Además ¿quien querría acercarse a una chica que huele a pescadería?.
Yo lo tengo claro, quiero ser ballena. »
PD : En esta época en que los medios de comunicación nos meten en la cabeza la idea de que solo las flacas son bellas, prefiero disfrutar de un helado con mis hijos, de una buena cena con un hombre que me haga vibrar, de un café con pastas con mis amigos. Con el tiempo ganamos peso porque al acumular tanta información en la cabeza, cuando ya no hay más sitio, se reparte por el resto del cuerpo, así que no estamos gordas, somos tremendamente cultas. Desde hoy cuando me vea el culo en el espejo pensaré, madre mía, lo lista que soy…